Carolina del Sur, entre la silla eléctrica o el fusilamiento

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El gobernador de Carolina del Sur, Henry McMaster, firmó un proyecto de ley que obligará a los condenados a la pena capital a elegir entre la silla eléctrica o el fusilamiento en caso de que no se pueda administrar la inyección letal.
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Con esta reforma, el estado sureño gringo trata de dar respuesta a la escasez de las sustancias utilizadas para ejecutar a los sentenciados por vía intravenosa.
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Desde hace años las compañías farmacéuticas se niegan a vender a los Estados los fármacos necesarios para detener los corazones de los reos; situación de la que los presos se cuelgan para aplazar su sentencia.
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Carolina del Sur no ha ejecutado a ninguno de los 37 hombres que esperan su turno en el corredor de la muerte desde hace una década.
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La última ejecución de Carolina del Sur tuvo lugar en mayo de 2010 y su lote de drogas inyectables letales expiró en 2013.
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Con la aprobación de la nueva legislación, Carolina del Sur se convierte en el cuarto estado gringo, junto a Oklahoma, Mississippi y Utah, en permitir a los presos condenados a muerte la opción de morir por fusilamiento.

