Países no alineados apuestan a democratizar la ONU

El Movimiento de Países No Alineados concluyó el domingo su cumbre con la intención de revitalizarse e impulsar iniciativas de democratización en las Naciones Unidas y negociaciones políticas para lograr la paz en Siria.

La XVII cumbre del movimiento, integrado por 120 países, llegó a su fin en medio de críticas de opositores y analistas que estiman que, a pesar de la millonaria inversión que hizo el gobierno en la instalación del evento para fortalecer su respaldo internacional, la participación de jefes de Estado fue escuálida y no logró desvirtuar los señalamientos sobre el aislamiento en el que habría caído Venezuela.

Tras el cierre de la cumbre el presidente Nicolás Maduro dijo que espera que en esta nueva etapa se revitalice el movimiento, y se marque una agenda que “sustituya la hegemonía de la agenda destructiva y de guerra que tiene hoy el Norte contra el mundo”.

Para avanzar en esa línea los 120 miembros aprobaron la llamada “Declaración de Margarita” que contempla la búsqueda de acciones para la “democratización” del sistema de la ONU, con la ampliación del Consejo de Seguridad para permitir la participación de las potencias emergentes del Sur, así como ajustes en la toma de decisiones y la elección y nombramiento del secretario general de la organización.

En relación al conflicto en Siria, Maduro dijo en conferencia de prensa que se aprovechará la Asamblea General de las Naciones Unidas de esta semana para promover acciones que permitan el respeto al cese del fuego en ese país.

“Hay que ir a la retoma de la negociación política y respetar la constitución y las autoridades legítimas de Siria”, sostuvo el mandatario, al criticar a Europa por la postura que ha mantenido frente al conflicto en la nación de Oriente Medio.

Maduro también criticó a Estados Unidos por el bombardeo accidental que hizo a tropas sirias, y consideró el hecho como un “ataque artero, vil, guerrerista y desesperado”. El gobernante expresó su respaldo a Rusia para condenar la acción ante el Consejo de Seguridad.

En la “Declaración de Margarita” también se acordó la retoma de las banderas del “nuevo orden económico internacional” para fortalecer las alianzas con el grupo de los BRICS —que integran Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica— y con los bloques regionales.

Asimismo, se aprobó la búsqueda de soluciones a la causa palestina y la situación de los refugiados de Oriente Medio; la lucha por la erradicación del terrorismo; el rechazo al bloque de Cuba, y la defensa por la “descolonización” de Puerto Rico.

En esta cumbre participaron ocho presidentes, además de Maduro: Hasan Rohani, de Irán; Raúl Castro, de Cuba; Rafael Correa, de Ecuador; Evo Morales, de Bolivia; Robert Mugabe, de Zimbabue; Salvador Sánchez Cerén, de El Salvador; y Mahmud Abás, del oficialmente declarado Estado de Palestina.

Durante el evento Maduro sostuvo varias reuniones bilaterales con algunos de sus pares. Al hablar de los resultados de esos encuentros, el gobernante anunció que “estamos cerca de un acuerdo” entre los países miembros de la OPEP y los productores independientes para lograr la estabilización del mercado, mejorar los precios del petróleo y comenzar a transitar a una “metodología” de estabilidad.

El mandatario reconoció el respaldo que dieron los miembros del movimiento a Venezuela ante las acciones de “guerra económica”, y dijo que a pesar de los actos de los sectores adversos “no pudieron sabotear” la cumbre.

“Millones de $ de los venezolanos gastados para el ego de una cúpula de Gobierno! La gran mayoría de los países no vinieron al show!”, afirmó el dirigente opositor Henrique Capriles en su cuenta en Twitter al cuestionar la cumbre, y sostuvo que “la inmensa mayoría no se presentó y se prestó a un show que ofende a los venezolanos!”.

AP

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