Lcdo. Enrique Álvarez Jara: Lecturas de un resultado

La publicación de los resultados por parte del Consejo Nacional Electoral, al margen de quien se proyectaba como el ganador, dejó una sensación ingrata en un amplio sector del electorado que alcanza, más o menos, el cincuenta por ciento del mismo.

Lejos de erigirse como el juez transparente e imparcial de la justa electoral, ha quedado como un organismo incompetente e inoperante que, sin embargo de contar con todas las herramientas tecnológicas adecuadas, no supo noticiar correctamente de los resultados.

Sea cual sea el ganador, el país ha quedado partido por la mitad. Una fracción por el cambio y otra similar, por el continuismo.

Los que votaron por el cambio, no necesariamente eligieron al candidato de la oposición. Muchos lo concibieron como el único camino para cambiar la historia.

En cambio, en la otra orilla, los que eligieron continuar, no necesariamente expresaron su beneplácito por el proceso que lleva una década, sino, su temor por lo desconocido.”Más vale un viejo conocido, que un nuevo por conocer” reza el viejo refrán.

El apretado resultado que se maneja hasta el momento de escribir este artículo, establece una diferencia entre ganador y perdedor, de dos puntos porcentuales. Esto indica que la hegemonía amplia del movimiento oficialista en procesos electorales anteriores, se ha reducido muy significativamente, lo cual se refleja también en los resultados de las elecciones pluripersonales del pasado mes de febrero.

Las declaraciones del candidato oficialista, luego de los primeros datos sobre los escrutinios, dejaron la sensación de una actitud conciliadora que establece una clara distancia con el tradicional estilo de la revolución ciudadana que marcó la vida del país en los últimos diez años. Moreno dijo: “vamos a olvidar” en contraposición de la tan cacareada frase “prohibido olvidar”. También felicitó el resultado electoral de su oponente porque significa la posición de más de cuatro

millones de ecuatorianos y le extendió la mano, en una actitud que nunca se pudo apreciar en el mandatario que está por dejar el poder.

Lo importante y crucial de ese “vamos a olvidar”, sería establecer qué es lo que el Ecuador va a olvidar y qué no, porque todo, absolutamente todo, no se puede olvidar!

COMENTARIOS: vicheva17@yahoo.com

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