Enrique Álvarez Jara: Verdades de Campaña

En el ámbito de la sociología política existen dos premisas que deben ser tomadas en cuenta: La primera es que: “La verdad política es relativa, mientras que la verdad moral es absoluta”; y, la segunda es que: “En política hay verdades de hecho, que son invariables; y, verdades de opinión que están sujetas a cambios”

En la actualidad y, no solamente en nuestro país, se impone la sensación de que, el conocimiento de la verdad, tanto política, como moral, se ha convertido en una utopía.

Tantas son las acusaciones de infracciones e inmoralidades en las altas esferas del gobierno, que cualquiera pone en tela de duda la integridad de las personas que lo ejercen.

Pero no solamente en los estratos gubernamentales. Está visto que, en el campo de la actividad privada también se dan casos de enriquecimiento no justificado y que, lejos de transparentar la información que permita conocer las verdades de hecho, nos sumen en la más oscura de las incertidumbres.

Queda por tanto, en la más afinada intuición de los conciudadanos, el establecimiento de las verdades morales absolutas e invariables que puedan ser atribuidas al candidato que busca enrumbar el destino de la patria, sin descartar por completo, la posibilidad de una equivocación gravosa.

Es que la turbiedad de las aguas se ha incrementado de tal manera, que hace imposible el intento de ver a través de las mismas. No cabe duda que en campaña electoral proliferan las verdades de opinión y se ocultan las verdades de hecho, sean buenas o sean malas.

El que sostiene una mentira para sustituir a la verdad, miente. El que esquiva la verdad, tapándola con un manto de mentiras, por supuesto, miente. Descubrir al mentiroso… Esa es la gran tarea para elegir!

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