Enrique Álvarez Jara: SINIESTRALIDAD POLÍTICA

Lo siniestro no es solamente lo que se ubica en el lado izquierdo u oscuro de las cosas, personas o circunstancias. Siniestro equivale a malo, perverso, negativo y catastrófico, es decir, que no sólo tiene que ver con una simple, ubicación de los mismos.

Por eso es que escuchamos hablar de “hechos siniestros”; “personajes siniestros”; o, de “situaciones siniestras”

La siniestralidad en cambio, es la frecuencia con que se dan o se repiten esos hechos, circunstancias o personas en la vida individual o colectiva.

No cabe duda que la siniestralidad en la vida de cada individuo tiene una relación de causalidad, establecida en un mayor porcentaje, por las probabilidades derivadas de sus propias decisiones. Al mismo tiempo que, las consecuencias o resultados adversos no implican una trascendencia de carácter social.

Por el contrario, la siniestralidad en la vida de un conglomerado, a más de tener una derivación en las decisiones perversas de los grupos de poder, conlleva afectación para la mayoría, por no decir la totalidad de quienes integran la sociedad.

Podríamos catalogar como siniestros sociales la inestabilidad política, económica y social, los mismos que se manifiestan en golpes de estado, subdesarrollo, desempleo, malas administraciones de la cosa pública, despilfarro, injusticia, impunidad, corrupción, irrespeto de los derechos humanos, y una serie larga de lacras que afectan a todos.

La siniestralidad política en el Ecuador ha impedido que, teniendo una riqueza natural tan grande, no hayamos podido superar los desafíos de la era moderna, quedándonos enredados en los hilos sucios de la politiquería que ha pensado solamente en el provecho individual o en los caprichos personales.

Sólo el pueblo salva al pueblo, vale la pena recordarlo y repetirlo, en este tiempo propio para escoger a los que se encargarán de legislar,

gobernar y ajusticiar. Los escogidos deberán tener, a más de las ganas, la capacidad para hacerlo, sin que nos seduzca la circunstancia de encontrar entre los candidatos “estrellas de la televisión, figuras del deporte, protagonistas de escándalos mediáticos, famosos por corruptos”, en una lista sorprendente de descalificados, incompetentes y ambiciosos, que lo único que lograrán es incrementar la siniestralidad política del Ecuador.

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