Enrique Álvarez Jara: LAS CÍCLICAS OFERTAS

Está instaurado como un mandato constitucional. Un período gubernamental que se cierra y otro que se abrirá después de una ardua batalla proselitista que va arrastrando con todo.

Tan cíclico como las estaciones del año; para nuestro caso particular, estación lluviosa caracterizada por los intensos calores, la agobiante humedad ambiental y los descensos pluviales que ocasionan una serie de contratiempos e inclusive desgracias. Y una estación seca que da paso a una agradable modificación del clima, con temperaturas bajas y, en ocasiones, ambiente primaveral que permite que olvidemos las pestes que llegaron con las lluvias.

La campaña electoral es un fenómeno político de carácter cíclico que se da cada cuatro años en el Ecuador y que se caracteriza por una lluvia de ofertas para la supuesta solución de problemas permanentes.

Cíclicamente cada cuatro años, podemos notar la extraordinaria sensibilización de los ciudadanos postulados que sufren por la situación del pueblo.

Cíclicamente los malos se hacen buenos; y, los buenos se erigen como salvadores. Tan buenos y salvadores se presentan que fácilmente enamoran a los portadores del voto.

Entonces, escuchamos la competencia verbal en un verdadero baratillo que no nos permite analizar el carácter cíclico de tanto ofrecimiento.

Tan sencillo como hablar de la generación mágica de millones de plazas de trabajo. La eliminación de los asfixiantes impuestos; la derogación de leyes injustas; el ajusticiamiento de los gestores de la debacle; la reactivación de la economía; la democratización de la educación; la repatriación de los ladrones y los corruptos; la devolución de la esperanza; el exterminio de la mentira; la reducción del aparato estatal; el respeto de las libertades; etc., etc., etc.

Qué lindo sería que este caudal de ofertas sanas, razonables y sinceras fueran de carácter permanente para las necesidades permanentes del pueblo ecuatoriano.

Lamentablemente no siempre es primavera, ni siempre es verano. Las ofertas son tan cíclicas como el fenómeno de El Niño que se va llevando todo a su paso. También, así de sencillo!

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