Enrique Álvarez Jara: Cosas que cambiar

El proceso socio-histórico de mejoramiento tiene una serie de circunstancias y factores favorables y adversos que lo impulsan o lo detienen. Sólo basta con revisar el ambiente citadino de hace cuatro o cinco décadas atrás para quedarnos asombrados de la forma como se vivía comparada con las actuales formas de convivencia.

Cabe apuntar que el progreso no es propiedad exclusiva de una clase o conglomerado social. La progresión en mejoría es una necesidad consustancial del ser humano. Las diferencias que debilitan u obstruyen la sinergia son de carácter antropológico y cultural.

Por eso encontramos las disgresiones o brechas en la conducta social entre lo urbano y lo agreste. No se puede esperar una reacción similar entre una persona que se desempeña como labriego y otra que labora como oficinista.

Hay una interacción permanente entre el medio y el hombre, de tal manera que el hombre transforma el hábitat, y éste transforma al hombre.

Pero, tampoco podemos encasillarnos en un determinismo social que no tiene asidero en la historia y que contrastaría con los procesos educativos que adecuan la conducta social de la humanidad.

Para una coexistencia pacífica se hacen necesarios los cambios de progresión cualitativa en todos los aspectos de la vida humana.

En nuestra querida ciudad de Guayaquil hay que cambiar la grosería por la cortesía. Solamente como un ejemplo: El trato que brindan los conductores del servicio de transporte urbano a los usuarios y viceversa.

Hay que cambiar la procacidad por la decencia. Por ejemplo: El lenguaje que, so pretexto de transparencia, utilizan los comunicadores, maestros, líderes sociales y políticos en sus arengas públicas.

Tenemos que cambiar la vaguedad por la puntualidad, porque nadie tiene derecho a jugar con el tiempo ajeno, por tanto, considerar esta condición, es también demostración de respeto por los demás.

Los cambios son buenos, siempre que se enfilen en esa progresión cualitativa  que hemos enfatizado y que es “conditio sine qua non” para convivir en paz.

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