El papa canoniza a dos pastorcitos de Fátima

Cien años después de que aseguraran haber visto a la Virgen María, los pequeños hermanos pastores Francisco y Jacinta fueron canonizados ayer por el papa en el santuario portugués de Fátima, ante medio millón de emocionados fieles.

“Declaramos y definimos como santos a los beatos Francisco y Jacinta Marto”, anunció el papa Francisco en la misa de canonización delante de la Basílica de Nuestra Señora de Fátima, cuya gigante explanada estuvo abarrotada de peregrinos venidos de todo el mundo.

En el santuario, bajo fuertes medidas de seguridad, se reunieron unos “500.000 fieles”, según el Vaticano, por debajo de las estimaciones iniciales que preveían entre 800.000 y un millón de visitantes.

Los pequeños pastores, humildes e iletrados, murieron de gripe española a los diez y los nueve años de edad, respectivamente, algunos años después de haber visto junto a una prima seis apariciones de la madre de Jesús. Ambos, enterrados en la Basílica de Fátima, se convirtieron en los santos más jóvenes de la Iglesia católica que no murieron en martirio.

“Como un ejemplo para nosotros, tenemos ante los ojos a san Francisco Marto y a santa Jacinta”, que con su fe en la Virgen recibieron “la fuerza para superar las contrariedades y los sufrimientos”, declaró el pontífice en la homilía.

Muchos peregrinos durmieron en la explanada y otros llegaron desde la madrugada, pero todos aplaudieron al momento de la canonización.

Luisa Pacheco, costurera de 48 años de Porto, cumplió la promesa hecha hace tres décadas. “Caí enferma y prometí a Nuestra Señora que vendría a Fátima si seguía con vida en el centenario de las apariciones”.

Francisco ha sido el cuarto papa en visitar Fátima en medio siglo, en una peregrinación de menos de 24 horas al popular santuario, que recibe millones de peregrinos al año. De la base militar Monte Real, su avión partió ayer a Roma a las 15:53.

Hace cien años, el 13 de mayo de 1917, Francisco (de 9 años), Jacinta (de 7) y su prima Lucia dos Santos (de 10) vieron la primera aparición de la Virgen. Ocurrió cinco veces más, siempre los 13 de cada mes.

Dos ‘milagros’ atribuidos a los niños portugueses y reconocidos por la Iglesia permitieron su canonización: el primero, la curación inexplicable en 1997 de una mujer portuguesa que sufría una paraplejía. El segundo, la rápida curación sin razón aparente de un niño brasileño que sufrió un traumatismo craneal en 2013. Sus padres contaron en Fátima que el joven se recuperó sin secuelas cuando rezaron a los pastorcitos.

Agencias de Noticias

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