Coloridos murales embellecen el norte de Guayaquil

La imagen desagradable de un botadero de basura improvisado que estuvo por años en el cerro El Jordán, a la altura del bloque 11 de Bastión Popular, desapareció con la construcción de un muro de contención y se embellece con la figura de una niña volando una cometa.

El mural aún no está terminado, pero ya luce imponente por su tamaño y colorido. Llama la atención de quienes transitan por la vía Perimetral y se encuentran a su paso con esta obra de arte, elaborada por el artista Ricardo Sandoya Lara.

El lienzo fue el talud, en forma de grandes celdas o escalones. Sobre ello, unos artesanos colocaban ayer mosaicos coloridos (muranglass) que dan forma y rellenan la figura. Mientras, en los alrededores de la imagen, otros colocaban la piedra de enchape.

Franklin Tajena, maestro encargado de la obra, señaló que se utilizan 500 m² de piedra e igual cantidad del mosaico. A esta obra aún falta lavar toda la figura y colocar sellador en la piedra, para prevenir que se formen hongos.

Llevan dos meses y medio trabajando en esta obra, contratada por el Municipio, a través de la fundación Guayaquil Siglo XXI. Se espera que en un mes y medio más esté listo el mural, según Tajena.

Moradores como Juan Santacruz expresaron su orgullo por esta obra, la cual –según auguran– atraerá el turismo.

“Esto beneficia al sector, mejora nuestro entorno y será un atractivo más de la ciudad”, señaló Santacruz, quien afirmó que aún necesitan trabajar con la comunidad para que ya no boten los desperdicios desde lo alto del cerro. Junto al mural, a unos 50 metros, se observan cúmulos de desperdicios.

Frente a ello, los habitantes pidieron que se coloquen mallas para evitar que dañen la obra de arte. También solicitaron que se construya una escalera para los peatones.

En otra parte del norte, coloridas figuras de acróbatas, payasos y arlequines llenan de vida los bajos del paso a desnivel del kilómetro 14,5 de la vía a Daule, en su intersección con la Francisco Gómez Lince.

En sentido sur-norte están los elementos circenses diseñados por el artista Hugo Lara. La muestra se denomina El circo de la vida, como una representación de los conflictos de la vida de los habitantes concebida como una sátira, señaló Víctor Peña, director de la obra.

Son dos paredes y cinco columnas del paso las que tienen conjuntos de cerámicas que dan forma a un carrusel con arlequines sobre caballos, acróbatas caminando por la cuerda floja, y niños y payasos volando cometas.

Ya los murales de las dos paredes están listos y tres de las cinco bases del viaducto también lucen sus texturas en alto relieve. Unos ocho artesanos trabajan en las dos restantes. En total, la obra está en un 90%. El plazo era de cuatro meses y a mediados de mayo esperan entregar este espacio, de 320 m², sostuvo el maestro.

Tanto conductores como peatones gustan de este panorama citadino colorido. “Es bonito, le da vida al puente, el gris quedó a un lado. Es llamativo y hasta dan ganas de tomarse fotos con ellos”, expresó Editha Morales, de 41 años, habitante del sector Ciudad de Dios.

Este paso armoniza con el que está contiguo, en sentido norte-sur, y otros más que se han convertido en espacios culturales en la ciudad.

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