Macri y sus ministros se van a un retiro a analizar el primer año de gestión

El martes último, en la reunión que comparten todas las semanas en la Casa Rosada, los ministros del gabinete económico del Gobierno se sometieron por un rato al estudio de la Historia. Es un poco descorazonador decirlo, pero los funcionarios encargados de encontrar los caminos más adecuados para asegurar el crecimiento económico hablaron un rato largo sobre la imponente escalera de recesiones que castigaron a la economía argentina en las últimas décadas.

El plan era estudiar, más precisamente, cómo se salió de ellas. En este caso, fue la excusa para que varios de los presentes verbalizaran la pregunta que guardan en sus conciencias desde hace meses: “¿Cuándo arranca esto?”. Se referían, claro está, a la economía. Uno de los ministros, incluso, la pronunció ante el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay, quien la esquivó con una finta propia de un buen torero.

Esa pregunta maldita se la hacen, cada vez con más ansiedad, algunos de los funcionarios que más cerca están de Macri y muy probablemente será la más repetida el 1 y 2 de diciembre, cuando el Presidente y todo su gabinete se encierren en el primer “retiro espiritual” desde que llegaron al Gobierno.

El lugar elegido es la residencia veraniega de los presidentes argentinos en Chapadmalal, que, a pesar de que fue reacondicionada con esmero por órdenes del secretario General de la Presidencia, Fernando de Andreis, sigue manteniendo el aspecto sólido y austero de las guarniciones militares.

Los ministros y Macri dormirán en las pequeñas casitas de piedra y cemento con techos a dos aguas, acompañados por el ruido de las olas. Cada uno tendrá una habitación y se juntarán para las reuniones en el comedor, el edificio más grande del complejo y que se hizo célebre con aquella fallida reunión convocada por Adolfo Rodríguez Saá en el verano de 2002. Uno de los ministros de la gobernadora María Eugenia Vidal, que usó ese lugar para un encuentro similar el mes pasado, lo describió como “uno de esos comedores como los que hay en los paradores de Pinamar”. De Andreis y el jefe de gabinete de Macri, Marcos Peña, participaron de ese retiro de avanzada, acaso como tanteo para llevar allí a los funcionarios nacionales.

El lugar tiene una pequeña playa privada donde los ministros y el presidente podrán caminar y, si la primavera comienza de una vez, hacer un balance de su primer año en la Casa Rosada, lo que Macri suele llamar su “salto cuántico” hacia la política grande.

Cada ministro tendrá que llevar estudiado lo que hizo en ese período y también poder explicar qué planes tiene para 2017, el año en que el Gobierno se pondrá en campaña para tratar de ganar las elecciones que le permitirán a Macri consolidarse y, como él mismo dice, pensar en “los ocho años”.

Para los tiempos de relax tendrán que conformarse con la arena o con una pileta, porque la cancha de tenis está en condiciones poco aptas para el nivel de juego que exhiben -o promocionan- algunos de los ministros, e incluso el Presidente. También, claro está, existe la posibilidad del running.

Hay varios funcionarios frustrados porque no quedaron en la lista de invitados, que, según dicen, se extenderá hasta los secretarios de estado con rango de ministro. Los más entusiastas aseguran que podrían quedarse hasta el sábado 3.

Vía Clarín

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