Cantones Santa Ana y Portoviejo, bajo el agua en Manabí

Santa Ana – Chone – Portoviejo

Inundación afectó a 2.000 familias en Manabí.

Temporal vuelve a golpear al país; hay un desaparecido en Manabí y dos muertos en Azuay.

Balsas, boyas, cajas de bebidas, canecas y otros objetos plásticos que pudieran flotar les sirvieron ayer a los habitantes para evacuar las localidades anegadas por las lluvias y el posterior desbordamiento de ríos y aparición de quebradas, que afectaron a varios sectores de la provincia de Manabí, donde hasta el cierre de esta edición aún se evaluaban los daños.

Cultivos, calles, casas y barrios se inundaron, ocasionando pérdidas parciales o totales, según los afectados. Así, la lluvia volvió a golpear a Manabí, generando más pérdidas económicas en la población que trata de superar los daños que dejó el destructor terremoto de abril del año pasado.

Santa Ana, Chone, Portoviejo, Montecristi, Jipijapa, Manta, San Vicente, Rocafuerte, Tosagua, El Carmen, Flavio Alfaro, Bolívar, Junín, San Vicente y Sucre constan entre los cantones afectados, según autoridades. En Santa Ana la situación fue más crítica, las calles parecían un río. De las 2.000 familias afectadas por inundaciones en los primeros siete cantones, unas 1.500 residían en Santa Ana. Las parroquias severamente golpeadas eran las fronterizas San Pablo de Pueblo Nuevo y La Unión.

En un reporte preliminar del sistema ECU-911 de Portoviejo se registraba la desaparición de un hombre en San Pablo de Pueblo Nuevo. Se sospechaba que se había ahogado. A esta víctima se suman los dos muertos de ayer en Azuay, por un deslizamiento en el sector de Ucubamba, en Cuenca.

Las lluvias en Manabí también hicieron que colapsara el puente colgante de la parroquia La Unión, dejando aisladas a comunidades como Las Cumbres, Río Plátano, La Segua, Camote, Tablada de San Antonio, Tablada de Ramírez y Los Mangos, dijo Jesús Morán, presidente de esa junta parroquial.

En Santa Ana, varios inmuebles se inundaron, incluyendo el del Cuerpo de Bomberos, cuyos integrantes velaban también por la seguridad de los otros habitantes. El mercado se trasladó momentáneamente al parque central, mientras que las masas de pan, de las panaderías, flotaban por las avenidas, convertidas en río.

Desde La Unión y haciendo tres trasbordos llegó, cinco horas después, Pedro Villigua. Una balsa fue su último trasbordo al llegar al centro de Santa Ana. “Eso está feísimo, allá (en La Unión) todo está inundado”, expresó el hombre que buscaba llegar a Machala.

Rosa Mera también tuvo que utilizar las balsas que se mezclaron con cajas de cervezas para buscar salida hacia las parroquias rurales de Santa Ana.

El fuerte aguacero que cayó sobre el cantón Chone, desde el viernes hasta ayer, hizo que se desbordaran quebradas, así como el río Garrapata. Se inundaron varias calles de la ciudad y zonas rurales como San Pablo y San Andrés. El COE cantonal, presidido por el alcalde Deyton Alcívar, indicó que tres quebradas del sector de San Pablo se salieron de su cauce afectando a unas 60 viviendas, donde habitaban 150 personas. El estero Limón, en la vía a Canuto, también se salió de su cauce y dejó daños en 40 casas.

A las 06:00 de ayer, el río Garrapata, afluente del Chone, se salió de su cauce y afectó viviendas y sembríos de zonas rurales como San Andrés, El Mate, La Fortuna, La Estrella, Guabal y la vía Chone-Flavio Alfaro. Diocles Zambrano, dueño de una quinta en La Fortuna, dijo que el agua cubrió casi el metro de su casa e inundó seis hectáreas de sembríos.

Varios sectores de Portoviejo también resultaron inundados por el desbordamiento del río que lleva el nombre de esta ciudad, afectación que provocó que se suspendiera hasta por 72 horas el tratamiento de agua.

Sectores cercanos a los puentes Mamey, Chile y Velasco Ibarra estaban bajo el agua. Por ello, cientos de familias empezaron a poner a buen recaudo sus bienes. El Municipio estimó que 10 familias habían sido evacuadas y 300 casas resultaron inundadas, pero solo era una cifra preliminar. Poblaciones aguas abajo al centro de Portoviejo, como Picoazá, Mejía, y poblados en la ruta Rocafuerte y Crucita también se anegaron y hubo pérdida de cultivos.

Prensa Informa

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