Autoridades brasileñas investigan motín en medio del caos

Mientras las autoridades continuaban este martes la búsqueda de decenas de presos que escaparon de una cárcel en el norte de Brasil, donde 56 reclusos fueron asesinados por una ‘venganza’ entre facciones que se disputan el narcotráfico, el drama de los familiares aumenta, pues las autoridades no han revelado la identidad de las víctimas mortales, los heridos ni los reos que lograron escapar antes y durante el violento motín.

El gobierno del estado de Amazonas reportó la fuga de 112 presos del Complejo Penitenciario Anisio Jobim (Compaj), donde estalló la revuelta entre el domingo y el lunes, y de 72 internos del Instituto Penal Antônio Trindade (Ipat), una unidad de detención preventiva dentro del mismo recinto, en la periferia de la capital Manaos. Según datos disponibles, 54 de estos 184 fugitivos ya fueron recapturados.

Pero totalmente impedidos para entrar al Instituto Médico Legal (IML), donde los forenses trabajan en la identificación de los cuerpos, los familiares se agolpaban desesperados frente al edificio para saber sobre el paradero de sus hijos, esposos o nietos. “Quiero saber noticias de mi hijo, vivo o muerto, y no estoy consiguiendo nada. En la cárcel no dan ninguna información. No sé su paradero, dónde está, no sé si se fugó, no tengo cómo saber”, se lamentó Ana Regina, de 47 años, madre de un recluso.
Luego de recuperarse del llanto, Raimundo Castro Leal, de 60 años, pide que liberen el cuerpo de su hijo, que ya sabe que está entre los muertos. “Tanto mi hijo como otros (reclusos) fueron descuartizados, quedaron sin cabeza (…). Quería que lo liberaran e hicieran rápido la identificación para poder tomar las providencias”, suplicó.

La rebelión en la cárcel se desató el domingo por la tarde en el Compaj tras un choque entre dos grupos criminales: el Primer Comando de la Capital (PCC), originario de São Paulo, y el grupo local Familia del Norte (FDN). El motín fue contenido 15 horas después. Las autoridades constataron que varios de los muertos habían sido decapitados y calificaron el episodio como la mayor matanza cometida en una prisión de la Amazonia. Es además la mayor matanza en una prisión brasileña desde la masacre en el presidio de Carandirú, en São Paulo, cuando una operación policial para controlar una revuelta acabó en 111 presos muertos, en 1992.

El actual episodio es investigado como una “venganza” de la FDN, que disputa las redes del narcotráfico en la región del estado de Amazonas contra el PCC, una poderosa organización nacida a inicios de la década de 1990 en una cárcel paulista.

El gobierno federal anunció la transferencia de recursos a los estados para crear 20.000 nuevas plazas en las superpobladas prisiones de Brasil. El estado de Amazonas, que alberga 2,59 reclusos por cada plaza disponible, podrá sumar 1.200 lugares con estos recursos, precisó Moraes.

La semana pasada liberaron una inversión de más de 1.000 millones de reales (unos 304 millones de dólares) para que los estados construyan nuevas prisiones y modernicen las ya existentes, y esperan que ingrese una nueva partida a finales de este mes.

EFE Y AFP

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