Agua y comida piden en norte de Perú, el más golpeado por lluvias

Para entrar en Huarmey hay que sumergir medio cuerpo en el lodo. “Queremos agua y comida”, grita la gente guarecida en sus techos. Nadie baja. El barro cubre sus casas a la mitad.

El último miércoles, después de fuertes lluvias en los Andes, los huaicos –como se conoce en el Perú a las avalanchas de lodo y piedras– descendieron desde los cerros como un ataque sincronizado y desbordaron el río Huarmey, que fue a desembocar toda su furia en esta ciudad portuaria, en la región Áncash, ubicada 300 kilómetros al norte de Lima.

En Huarmey se contabilizan al menos 40.000 afectados y el Gobierno envió por mar buques de la Marina con ayuda humanitaria, que llega, pero no para todos. Menos a los que no pueden salir de casa, porque hay que hacer filas para recibir agua limpia.

“Huarmey es una zona de emergencia. Los huaicos siguen viniendo y lo más triste es que llegan de noche. Necesitamos ayuda urgente, necesitamos agua, víveres”, dijo Luz Castillo, detrás de un muro de ladrillos que colocó en la puerta para bloquear el agua.

Trujillo, en La Libertad, es otra de las ciudades que soportan la fuerza de las lluvias, el agua arrastró lodo y piedras que llegaron hasta la Plaza de Armas, en el Centro Histórico.

Las zonas de Piura (Morropón y Chulucanas), Lambayeque, Trujillo, Áncash (Casma y Huarmey, donde la ayuda es urgente), lugares aledaños a la sierra de Lima, son las más afectadas, precisa al diario peru21.pe el vocero del Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN), Jorge Chávez.

El denominado El Niño costero, que eleva las temperaturas del mar de la costa peruana, generando alta evaporación y fuertes lluvias, ya suma 75 muertos y decenas de miles de afectados y damnificados.

El fenómeno continuará y decrecerá hacia fines de abril, refiere Chávez.

Infraestructura dañada
Los efectos de las lluvias provocaron que pueblos como Barba Blanca, cerca de Lima y tradicional por su abundancia en chirimoyas, casi desaparecieran del mapa, con casas en ruinas y casi todo inservible. Lo perdimos todo, dijeron los afectados a larepublica.pe.

Los daños en obras de infraestructura complican más el problema. Según el COEN y el Ministerio de Transportes, 159 puentes han sido destruidos, 25 de ellos de la red nacional; otros 271 resultaron con algún daño, mientras Lima es la región más afectada con 44 destruidos, desde diciembre cuando empezó la temporada de lluvias.

El temporal destruyó 1.909 km de carreteras y Áncash, con 677 km dañados, es la región más afectada, publicó elcomercio.pe. Más de 1 km de vías de un ferrocarril que transporta minerales desde el centro de Perú hasta la costa del Pacífico quedaron destruidas y su reanudación podría demorar al menos dos semanas.

Según el Ministerio de Educación, 916 planteles educativos tienen daños, unos 500 son leves y 374 son graves.

El Gobierno indica que se canalizan más de tres mil toneladas de ayuda humanitaria y que se trabaja para enfrentar el desastre. La carretera Central, principal vía que conecta Lima con las regiones centroandinas del país, está parcialmente bloqueada. Por allí llega la comida para los 10 millones de habitantes de Lima.

AFP-AP

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