30.000 dólares para capturar al expresidente peruano Alejandro Toledo

Alejandro Toledo, el ‘cholo’ pobre con doctorado en la Universidad de Stanford que se convirtió en presidente de Perú en el 2001, es buscado hoy por las mismas acusaciones de corrupción que mantienen preso a su predecesor, Alberto Fujimori.

“Mi cholo es sano y sagrado”, dijo alguna vez su esposa, la antropóloga franco-belga Eliane Karp, de este economista que a fines del 2000 enarboló la bandera de la democracia y lideró la oposición contra el autócrata Fujimori, quien renunció desde el exterior en medio de un escándalo de corrupción. Ahora, a Toledo lo acusan de recibir 20 millones de dólares de Odebrecht para favorecerla con la construcción de una carretera.

Luego de dejar el país, la justicia dispuso su búsqueda y captura a nivel internacional, y el Gobierno cree que está en Estados Unidos y podría huir a Israel. Por eso se ofrece una recompensa de 30.000 dólares por él.

Nacido en 1946 en una zona pobre de Ancash, a casi 4.000 metros de altitud, el líder fue pastor de ovejas y ayudó a su madre en el alumbramiento de tres de sus 15 hermanos. Aún niño, bajó de los Andes a la costa y se asentó en el puerto norteño de Chimbote, donde trabajó como vendedor de caramelos y diarios y fue lustrabotas. Desde la escuela pública peruana dio el salto a la universidad de San Francisco (EE. UU.), donde se graduó en 1970, para luego obtener un doctorado en Economía en Stanford y trabajar en el BID y el Banco Mundial.

Toledo se jactó siempre de su rostro de ‘cholo’ o ‘serrano’, el del hombre mestizo común en Perú, con el que miles de peruanos se identificaron y sobre el que centraron sus esperanzas. Aunque durante su gestión (2001-2006) la economía peruana creció, otros aspectos empañaron su legado.

Para justificar el dinero recibido a través de empresas en paraísos fiscales para la compra de inmuebles en Perú –presuntamente con dinero de Odebrecht, según la Fiscalía–, Toledo aseguró que eran de una indemnización a su suegra, una judío-belga, por el Holocausto nazi. La afirmación fue desmentida por su exvicepresidente David Waisman, miembro de la comunidad judía. “A él le fluye la mentira”, afirma Waisman.

Durante su gobierno, Toledo se vio confrontado a un escándalo por no reconocer como hija a Zaraí, de 14 años en aquel momento, a quien después de varios meses aceptó como suya.

Desde octubre del 2006 forma parte del Centro Carter y a lo largo de los años ha recibido más de 65 doctorados ‘honoris causa’ en diferentes universidades del mundo.

Mandatario panameño, salpicado

El presidente panameño, Juan Carlos Varela, enfrenta sus horas más bajas al ser acusado por su amigo Ramón Fonseca de haber recibido dinero de Odebrecht, poco antes de ser detenido por presunto blanqueo. Implicar a Varela en el Ministerio Público, donde se presentó con su socio Jürgen Mossack, para luego ambos quedar retenidos convulsionó a la clase política del país, donde algunos le pidieron que renuncie, aunque hay quienes niegan que Varela cometiera pecados.

Fonseca dice que Varela le admitió haber recibido “donaciones” de Odebrecht, porque “no se iba a estar peleando con todos”, además de que el gobernante, con su hermano y diputado José Luis Varela y el también legislador Adolfo Valderrama, le habían dicho que pusieron como presidente de la Corte Suprema a José Ayu Prado por su “docilidad”. El gobernante, que niega las donaciones, anunció que revelará los donantes a su campaña del 2014, no la que recibió el partido, pero nada dijo de hacer lo mismo con la del 2009, cuando por primera vez aspiró a la Presidencia.

AFP y EFE

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